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| EUGENIO MARIA GIUSEPPE GIOVANNI PACELLI GRAZIOSI |
Elegido Papa el 2 de marzo de 1939 (día de su cimpleaños) y
Coronado Papa EL 12 DE MARZO DE 1939, nº 262
Nació en el seno
de una familia aristocrática, cuya historia los unía al papado, ya que
pertenecían a la llamada nobleza negra. Su nombre de nacimiento era
Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli. Era el tercero de los cuatro hijos de
Filippo Pacelli, príncipe de Acquapendente y de Sant'Angelo in Vado,
y de su esposa la nobildonna Virginia Graziosi, EL 2 DE MARZO DE 1876.
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| EUGENIO MARIA GIUSEPPE GIOVANNI - a los 7 años |
Su abuelo
paterno, Marcantonio Pacelli, fue secretario segundo en el Ministerio de
Finanzas de los Estados Pontificios y
luego secretario del Interior bajo el papado de Pío IX (a quien acompañó al exilio de
Gaeta) desde 1851 hasta 1870; fundó el periódico de la Ciudad del Vaticano, L'Osservatore Romano en
1861; Su primo, Ernesto
Pacelli, fue uno de los más importantes consultores financieros del
papa León XIII. Su padre,
Filippo Pacelli, fue el decano de la Sacra Rota Romana; y su hermano, Francesco
Pacelli, fue un renombrado abogado especializado en derecho canónico,
conocido por las negociaciones en los Pactos de Letrán en1929,
que significaron la conclusión de la Cuestión Romana; Pío XI, posteriormente, nombró a Francesco
marqués
A la edad de
doce años Eugenio Pacelli anunció sus
intenciones de ingresar en un seminario en lugar de ser abogado. La mayoría de
la información biográfica que existe sobre la infancia de Pacelli proviene de
la obra de la hermana Margherita
Marchione.
Hizo sus
primeros estudios en una escuela católica privada. Después de terminar sus
estudios primarios, Pacelli emprendió sus estudios secundarios clásicos en el
liceo Ennio Quirino Visconti, de Roma, una escuela con tendencias anticlericales
y anticatólicas
En 1894, a la
edad de dieciocho años, ingresó en el seminario de
Capranica, para prepararse a la ordenación sacerdotal. Sin embargo, no soportó
el internado, por lo que en el verano de 1895 abandonó el Capranica y se
matriculó para el siguiente año en el Instituto Apollinare. En el seminario
había recibido una dispensa especial para vivir en su casa, debido a problemas
de salud Desde 1895 hasta 1896, estudió filosofía en la Universidad de
La Sapienza, en Roma.
Fue
ordenado sacerdote en el
año 1899 y se matriculó en la Pontificia
Universidad Gregoriana y en el Instituto Apollinare de la Pontificia
Universidad Lateranense.
Vincenzo
Vannutelli, cardenal del título de S. Silvestro a Capite y
avezado diplomático, que era amigo personal de su padre, lo tomó bajo su
protección y lo tuteló en sus estudios.
Sacerdote
y monseñor
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| SACERDOTE |
Fue ordenado
sacerdote el domingo 2 de abril de 1899,
(Domingo de
Resurrección) por el Obispo Francesco Paolo Cassetta
—viceregente de Roma y amigo de la familia— y recibió su primera asignación
como encargado en Chiesa Nuova, donde había servido como acólito.
En 1901, ingresó
en la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, una suboficina de
la Secretaria
de Estado del Vaticano, en donde se convirtió en un minutante,
gracias a la recomendación del cardenal Vannutelli
En 1904, Pacelli
fue nombrado chambelán y en 1905 prelado doméstico de Su Santidad Desde
1904 hasta 1916, el padre Pacelli asistió al cardenal Pietro Gasparri en su codificación
del derecho canónico en
el Departamento de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios Fue también
elegido por el papa León XIII para
entregar las condolencias en nombre del Vaticano a Eduardo VII de
Inglaterra, después de la muerte de la reina Victoria. En
1908, sirvió como representante del Vaticano en el Congreso
Internacional Eucarístico en Londres, donde conoció a Winston Churchill. En 1911 representó a la
Santa Sede en la coronación del rey Jorge V de
Inglaterra.
En 1908 y 1911,
Pacelli rechazó ser profesor en derecho canónico de la Universidad La
Sapienza de Roma y en la Universidad
Católica de Estados Unidos, respectivamente. Pacelli se convirtió en
el subsecretario en el año 1911, y secretario-adjunto en 1912 (posición que
recibió durante el papado de Pío X y que mantuvo en el papado de Benedicto XV) y en 1914 fue secretario del
Departamento de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios como sucesor de Gasparri,
quien fue promovido a cardenal secretario de Estado. Como secretario, Pacelli
concluyó un concordato con Serbia cuatro días
antes del asesinato del archiduque Francisco
Fernando de Austria en el atentado de Sarajevo que
desencadenó la Primera Guerra
Mundial. Durante el desarrollo de la Gran Guerra, Pacelli llevó el
registro vaticano de los prisioneros de guerra. En 1915, viajó a Viena para
asistir a Monseñor Scapinelli —el nuncio apostólico en Viena— en sus
negociaciones con Francisco José I de
Austria sobre Italia
Arzobispo
y nuncio
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| ARZOBISPO 1917 |
El papa Benedicto XV designó a Pacelli como nuncio apostólico en Baviera el 23 de abril de 1917,
consagrándolo obispo titular de Sardese inmediatamente elevándolo a arzobispo en la Capilla Sixtina el 13 de mayo de 1917,
antes de que partiera a Baviera, donde se reuniría con el rey Luis III el
28 de mayo, y luego con el Kaiser Guillermo
II. Como por esa fecha no había nuncio en Prusia, Pacelli fue, por motivos prácticos,
nuncio de todo el Imperio alemán, teniendo su nunciado extendido
oficialmente el 23 de junio de 1920 y
en 1925 a Alemania y Prusia.
Cardenalato
El 19 de
diciembre de 1929, el papa Pío XI lo nombra cardenal presbítero
del título de Ss. Giovanni e Paolo y el 7 de febrero de 1930 secretario
de Estado, en sustitución de Pietro Gasparri. Pesaron los años de
servicio al dicasterio regido por este cardenal, pero además Pacelli era sin
duda el mejor experto en política alemana y era Alemania el país que marcaba el ritmo de
la época.
Negoció y firmó
los concordatos de la Santa Sede con
el ducado de Baden (1932), la república de Austria (1933)
y el reino de Yugoslavia(1935).
Destaca históricamente la firma del Concordato imperial entre
la Santa Sede y Alemania, con el apoyo de los dirigentes conservadores y
católicos alemanes Franz von Papen y Ludwig Kaas.
Este Concordato sigue vigente hasta la actualidad.
En 1938,
bautizó en la capilla de la Orden de Malta al futuro rey Juan Carlos I de
España.
Durante la
permanencia en el segundo cargo vaticano viajó a los Estados Unidos, a Argentina, a Hungría y a Francia. Se reunió con mandatarios de estos
países, circunstancia que le empezó a otorgar gran proyección internacional.
Pacelli acumuló
a la Secretaria de Estado los cargos de arcipreste de la Patriarcal Basílica
Vaticana (1930), de gran canciller del Pontificio
Instituto de Arqueología Cristiana (1932) y de Camarlengo de
la Santa Iglesia Romana (1935).
ELECCIÓN PAPAL
A la muerte de Pío XI, la organización de la sede vacante correspondió a Pacelli por su cargo de camarlengo. Él, precisamente, era el candidato favorito. Después de un cónclave de sólo dos días y a la tercera votación, fue elegido papa. Era el 2 de marzo de 1939. Diez días después fue coronado por el cardenal Camilo Caccia-Dominioni, protodiácono de Santa Maria in Dominica.
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| Los Principios, 3.3.1939, Córdoba - Anuncia al Nuevo Papa, elegido 2.3.1939 |
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| CORONACIÓN EL 12 MARZO 1939 |
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| DURANTE CEREMONIA DE CORONACIÓN |
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| Agregar leyenda |
PAPADO
En el año 1939,
tras el descubrimiento de una necrópolis bajo la Basílica de San Pedro, Pío XII
mandó realizar excavaciones que luego servirían para estudiar si la Basílica
había sido construida sobre la auténtica tumba del Apóstol Pedro. Se hallaron
varias tumbas antiguas y una de ellas tenía una inscripción que señalaba que
allí se encontraba enterrado el apóstol. Pío XII fue un papa sin experiencia
pastoral directa, ni en parroquias ni
en diócesis, puesto que toda su carrera se había
desarrollado en la administración vaticana. Fue, en cambio, un perfecto
conocedor de la curia romana, en la
que se movió prácticamente toda su vida. Antes de su coronación y como
medida preventiva, redactó ante notario una carta de renuncia en el caso de que
fuera hecho prisionero por los nazis,
de forma que no ocurriera lo mismo que había acontecido con el apresamiento
de Pio VII por Napoléon Bonaparte.
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| LOS PRINCIPIOS 3..3.1939- MUESTRA AL NUEVO PAPA AL FINAL DE LA GRAN GUERRA EL 18.9.1918 |
El New York Times en su editorial
de Navidad de 1941,
elogió al papa Pío XII por «ponerse plenamente contra el hitlerismo» y por «no
dejar duda de que los objetivos de los nazis son irreconciliables con su propio
concepto de la paz Cristiana».
Varios
historiadores judíos, como Joseph Lichten, de B'nai B'rith (organización judía dedicada
a denunciar el antisemitismo y mantener viva la memoria del genocidio nazi),
han documentado los esfuerzos de la Santa Sede en favor de los hebreos
perseguidos. Según el mismo Lichten, en septiembre de 1943,
Pío XII ofreció bienes del Vaticano como rescate de judíos apresados por los
nazis. También recuerda que, durante la ocupación alemana de Italia, la Iglesia, siguiendo instrucciones del papa,
escondió y alimentó a miles de judíos en la Ciudad del Vaticano y
en Castelgandolfo,
así como en templos y conventos. Lichten, escribiendo en el boletín del Jewish
Antidefamation League (Liga judía contra la difamación) dijo en 1958 que «la
oposición (de Pío XII) al nazismo y sus esfuerzos para ayudar a los judíos
en Europa eran bien conocidos al mundo que
sufre»
Israel Zolli, gran rabino de Roma, quién como
nadie pudo apreciar los esfuerzos caritativos del papa por los judíos, al
terminar la guerra se hizo católico y tomó en el bautismo el nombre de pila del
papa, Eugenio, en señal de gratitud. El escribió un libro sobre su conversión
ofreciendo numerosos testimonios sobre la actuación de Pío XII
El jueves 7 de septiembre de 1945 Giuseppe
Nathan, comisario de la Unión de Comunidades Judías Italianas,
declaró: «Ante todo, dirigimos un reverente homenaje de gratitud al Sumo
Pontífice y a los religiosos y religiosas que, siguiendo las directrices del
Santo Padre, vieron en los perseguidos a hermanos, y con valentía y abnegación
nos prestaron su ayuda, inteligente y concreta, sin preocuparse por los
gravísimos peligros a los que se exponían» (L'Osservatore Romano, 8 de
septiembre de 1945, p. 2).
El 21 de septiembre del mismo año, Pío XII
recibió en audiencia al Doctor A. Leo Kubowitzki, secretario general del
Congreso judío internacional, que acudió para presentar «al Santo Padre, en
nombre de la Unión de las Comunidades Judías, su más viva gratitud por los
esfuerzos de la Iglesia católica en favor de la población judía en toda Europa
durante la guerra» (L'Osservatore Romano,
23 de septiembre de 1945, p. 1)
El diplomático israelí Pinchas Lapide calculó que Pío XII fue
personalmente responsable por salvar al menos 700 000 judíos
Después
de la Segunda Guerra Mundial
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Las actitudes
anticomunistas del papa Pío XII se volvieron más fuertes después de la guerra.
En 1948, Pío XII declaró que cualquier italiano católico que apoyara a los
candidatos comunistas en las elecciones parlamentarias de ese año sería excomulgado e instó a Azione Cattolica para
que apoyara a la Democracia
Cristiana. En 1949, autorizó a la Congregación
para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier católico que
militara o apoyara al Partido Comunista. También condenó
públicamente la Revolución
húngara de 1956
Terminada la
guerra, Pío XII también fue el vocero para instar a la clemencia y al perdón de
todas las personas que participaron en la guerra, incluyendo a los criminales
de guerra. Así también intercedió, mediante el nuncio apostólico en Estados
Unidos, para conmutar las sentencias de los alemanes convictos por las
autoridades de ocupación. El Vaticano solicitó el perdón para todos
aquellos que estaban condenados a muerte, una vez que se permitió la ejecución
de criminales de guerra en 1948.
Reconoció
explícitamente el régimen surgido en España de la guerra civil (1936–1939).
En 1953 firmó con el general Franco un concordato que daba base
jurídica al llamado «Nacional-catolicismo»
español: con notables ventajas para la Iglesia a
cambio de la legitimación de
aquel sistema.
Pío XII también
realizó el concordato con Rafael Trujillo de
la República Dominicana en
1954. En este país los derechos de la Iglesia católica fueron violados por los
regímenes represivos. Pío XII también excomulgó a Juan Perón en 1955 por sus arrestos a
sacerdotes de la Iglesia.
Dentro de
la Italia de posguerra, a pesar de la tutela
y el favorecimiento al partido de la Democracia Cristiana, llegó incluso a
enfrentarse con su líder Alcide de Gasperi por el rechazo de este
a cualquier pacto con la extrema derecha y en cambio por su interés en
colaborar con la izquierda dentro de un espíritu democrático. Pío XII movilizó
todas sus fuerzas para impedir el acceso de un socialista a la alcaldía de Roma
en 1952, pero no lo consiguió.
El 1 de
noviembre de 1950 y mediante la constitución
apostólica Munificentissimus Deus promulgó la doctrina de
la Asunción
de la Virgen como dogma de fe católica. Es el último dogma
que la Iglesia Católica ha
definido hasta hoy.
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN - de ESTEBAN MURILLO
Uno de sus
últimos documentos fue la encíclica Fidei donum (1957),
por la que invitaba a toda la Iglesia a reactivar el espíritu misionero,
especialmente en África.
Últimos años y fallecimiento
Últimos
años de Pío XII
Los últimos años
del pontificado de Pío XII, comenzaron a finales de 1954 con
una larga enfermedad, durante la cual se llegó a considerar la abdicación. Posteriormente, los cambios en su
hábito de trabajo se hicieron notar. El papa empieza
a evitar las largas ceremonias, las canonizaciones y los consistorios,
y aparece la vacilación en asuntos personales. Durante sus últimos años de
pontificado, Pío XII empieza a demorar las designaciones de personal dentro
del Vaticano, encontrándose cada vez más difícil
sancionar a los subordinados y designados como Ricardo
Galeazzi-Lisi, que, después de numerosas indiscreciones, fue
excluido del servicio del papa en los últimos años, pero manteniendo su título,
fue capaz de entrar en los apartamentos papales para fotografiar al papa
moribundo; vendiendo luego las instantáneas a revistas francesas
Pío XII, tenía
la costumbre de elevar a jóvenes sacerdotes como obispos, como Julius
Döpfner (35 años) y Karol Wojtyla (38 años), este último fue
uno de sus últimos nombramientos en 1958.
Él tomó una posición firme contra los experimentos pastorales, tales como
"sacerdotes obreros", que trabajaban a tiempo completo en las fábricas
y se unían a los partidos políticos y sindicatos. Continuó la defensa de la
tradición teológica del Tomismo como digno de
una reforma continua, y como superior a las tendencias modernas, como la fenomenología o
el existencialismo
Enfermedad y muerte
UNA DE LAS ÚLTIMAS FOTOS DE S.S. PIO XII EN SU CAPILLA PRIVADA, EN CASTEL GANDOLFO
Desde su
enfermedad de 1954, el papa dirigía personas laicas y grupos sobre una gama
de temas sin precedentes. Con frecuencia, se dirigió a los miembros de los
congresos científicos, explicando la doctrina cristiana a
la luz de los resultados científicos más recientes. A veces debió contestar
preguntas específicas sobre moral, que se dirigían hacia él. Para las
asociaciones profesionales específicas explicó la ética profesional a la luz de las
enseñanzas de la Iglesia. Pío
concedió el honor de ser la "Universidad Católica de Filipinas" a
la Universidad
de Santo Tomás en Manila, la más antigua existente en Asia.
Antes de 1955,
Pío XII trabajó durante muchos años con Giovanni Battista Montini. El papa no tenía un
asistente a tiempo completo. Robert Leiber le ayudó en ocasiones con
sus discursos y publicaciones. Augustin Bea era su confesor personal. La madre Pascalina Lehnert fue durante 40 años, su
ama de llaves y asistente. Domenico Tardini, probablemente era el más
cercano a él.
Pío XII murió
el 9 de octubre de 1958 de
una insuficiencia
cardíaca aguda provocada por un infarto de miocardio súbito
en Castel Gandolfo,
la residencia de verano del papa. Tenía ochenta y dos años. Su médico Gaspanini
dijo después: "El Santo Padre no murió a causa de alguna enfermedad
específica. Estaba agotado por completo. Tuvo un exceso de trabajo más allá del
límite. Su corazón estaba sano, sus pulmones estaban bien. Pudo haber vivido
otros 20 años, si se hubiera salvado a sí mismo"
(N:B. Lo que no dice el autor es que Giovanni Battista Montini, futuro falso papa PabloVI traicionó a Pío XII, por lo tanto a la Iglesia y a sus fieles, espiando para Rusia, trasmitiendo los nombres de los sacerdotes que iban de incógnito a Rusia para ayudar a los católicos; éstos llegaban y eran ajusticiados. SS.Pío XII al enterarse lo traslada a Milán.(Dónde habrá seguido con las suyas)
| ÚLTIMA BENDICIÓN Y SALUDO A SUS FIELES ANTES DE MORIR |
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| VERIFICANDO LA MUERTE CON EL MARTILLITO |
Su cortejo fúnebre en Roma fue la mayor congregación de los romanos a partir de esa fecha. Los romanos lamentaron la muerte del papa, el cuál había nacido en esa ciudad, aparte de su recuerdo como héroe en tiempos de guerra. El cardenal Angelo Roncalli escribió en su diario el 11 de octubre que, probablemente, ningún emperador romano había disfrutado tanto de un triunfo, que él consideraba como un reflejo de la grandeza espiritual y la dignidad religiosa de Pío XII. Fue finalmente sepultado en las grutas vaticanas
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| GRAN CORTEJO FÚNEBRE TRIBUTADO POR EL PUEBLO ROMANO |
Texto y algunas fotos extraídos de Wikipedia.
MÁS DE UN MILLÓN DE FIELES ACOMPAÑÓ AL PAPA, que desde Castel Gandolfo fue trasladado a la Iglesia de San Juan de Letrán para luego llevarlo a la Basílica de San Pedro.
Otro momento de su traslado y Homenajes tributados por las Naciones a Pío XII
ALGO SOBRE SUS CONSTANTES PREOCUPACIONES : LA PAZ - LA FAMILIA - LA EDUCACIÓN - LA MEDICINA (manejo)
LA PAZ - desde el comienzo de su papado obró incansablemente por la paz del mundo: su escudo presenta símbolos de juticia y paz.
OPUS JUSTITIAE PAX
HACE 75 AÑOS: EL ANGUSTIOSO GRITO DE
PÍO XII POR LA PAZ
Hace exactamente
setenta y cinco años la Humanidad se hallaba al borde del inminente desastre de
la guerra y hoy hace setenta años también se alzaba la voz del Vicario de
Cristo para intentar conjurar el peligro, apelando a los grandes de este mundo,
en cuyas manos estaba el destino de millones de vidas humanas. Pío XII había
sido testigo del sufrimiento de su predecesor san Pío X al ver cernirse el
fantasma bélico sobre la Europa de 1914, sufrimiento que le llevó a la tumba.
También había colaborado con Benedicto XV en sus incansables esfuerzos
–maliciosamente tergiversados por las potencias– para detener la maquinaria de
muerte y de destrucción ya desencadenada, lo que él llamó con palabras
elocuentes e inequívocas l’inutile strage (“la inútil carnicería”). Ante los
oídos sordos que si hicieron a sus admoniciones, al menos intentó paliar los
indecibles sufrimientos de las víctimas y en esto también le fue de valiosa
ayuda el entonces nuncio Pacelli. Éste no pudo por menos de dolerse más tarde
con el papa Della Chiesa no sólo de que se hiciese oídos sordos a sus palabras,
sino que se excluyera a la Santa Sede de las negociaciones de paz en Versalles,
donde, haciendo caso omiso de los consejos de moderación de Roma, se sembraron,
en cambio, las semillas de discordia, cuyos amargos frutos estaban a punto de
cosecharse en el verano salvaje de 1939. Sí, Pío XII sabía por experiencia que
Europa y el mundo entero se hallaban sobre un polvorín presto a estallar si no
prevalecía una última luz de razón. Queremos enmarcar el llamado que hizo el
Papa aquel 24 de agosto de hace setenta años en su contexto histórico, para lo
cual nos servimos de los datos proporcionados por el R.P. Pierre Blet, S.I., en
su libro Pie XII et la Seconde Guerre Mondiale d’après les Archives du Vatican
(Perrin, 1997).
Eugenio Pacelli había sido
elegido el 2 de marzo en medio de una situación internacional muy enrarecida.
El año anterior había debutado con la anexión a Austria a la Gran Alemania (el
Anschlüss), pero Hitler no se había detenido en su política expansionista y
ambicionaba los Sudetes (región de la entonces Checoeslovaquia con mayoría de
población alemana) y el corredor de Danzig para poner en contacto la Prusia
Oriental con el resto de Alemania, separados ...
(extraído de la interesante nota de Vargas Rubio. Leerla entera en Internet) trascribo el Radiomensaje de S.S. Pío XII al mundo, el 24 de agosto de 1939
A las 19 horas era emitido por la
Radio Vaticana el mensaje, que reproducimos a continuación:
RADIOMENSAJE DE SU SANTIDAD PÍO XII
DIRIGIDO A LOS GOBERNANTES Y LOS
PUEBLOS
EN EL INMINENTE PELIGRO DE LA GUERRA
Jueves, 24 de agosto de 1939
A todo el mundo.
Suena nuevamente una hora grave para la gran familia humana; hora de tremendas deliberaciones, de las cuales no puede desentenderse Nuestro corazón, no debe desintersarse Nuestra autoridad espiritual, que viene de Dios, para conducir los ánimos por las vías de la justicia y de la paz.
Y henos aquí con todos vosotros, los que en estos momentos lleváis el peso de tanta responsabilidad, para que a través de la Nuestra escuchéis la voz de aquel Cristo de quien tuvo el mundo alta escuela de vida y en el cual millones y millones de almas depositan su confianza en una situación en la cual sólo su palabra puede prevalecer sobre todos los rumores de la tierra.
Henos aquí con vosotros, los combatientes de los pueblos, los hombres de la política y de las armas, los escritores, los oradores de la radio y de las tribunas, y todos cuantos tenéis autoridad sobre el pensamiento y la acción de los hermanos, y responsabilidad de su suerte.
Nos, armados no de otra cosa que de la palabra de Verdad, por sobre las públicas competiciones y pasiones, os hablamos en el nombre de Dios, de quien toda paternidad en el cielo y en la tierra toma el nombre (Eph., III, 15); de Jesucristo, nuestro Señor, que ha querido que todos los hombres sean hermanos; del Espíritu Santo, don de Dios altísimo, fuente inexhausta de amor en los corazones.
Hoy, cuando no obstante Nuestras repetidas exhortaciones y Nuestra especial preocupación, se hacen cada vez más persistentes los temores de un sangriento conflicto internacional; hoy, cuando la tensión de los espíritus parece que ha llegado al punto de hacer juzgar inminente el desecadenamiento del tremendo torbellino de la guerra, lanzamos con ánimo paternal un nuevo y más caluroso llamado a los Gobernantes y a los pueblos: a aquéllos, para que, depuestas las acusaciones, las amenazas las causas de la desconfianza recíproca, intenten resolver las actuales divergencias con el único medio adecuado para ello, o sea con comunes y leales acuerdos; a éstos, para que, en la calma y en la serenidad, sin agitaciones descompuestas, alienten los intentos pacíficos de quien los gobierna.
Es con la fuerza de la razón y no con la de las armas, como la Justicia se abre camino. Y los imperios que no se fundan en la Justicia no son bendecidos por Dios. La política emancipada de la moral traiciona a aquellos mismos que así la quieren.
El peligro es inminente, pero aún hay tiempo.
Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra. Vuelvan los hombres a entenderse. Retomen las negociaciones. Al tratar con buena voluntad y con respeto de los recíprocos derechos se percatarán que a las negociaciones sinceras y diligentes nunca se ha resistido un honorable éxito.
Y se sentirán grandes -con verdadera grandeza- si, imponiendo silencio a las voces de la pasión, sea colectiva que privada, y dejando su imperio a la razón, habrán ahorrado la sangre de los hermanos y la ruina de la patria.
Haga el Omnipotente que la voz de este Padre de la familia cristiana, de este siervo de los siervos, que, aunque indigno, es realmente portador de la persona, la palabra, la autoridad de Jesucristo, halle en las mentes y en los corazones pronta y voluntariosa acogida.
Escúchennos los fuertes, para no volverse débiles en la injusticia. Escúchennos los potentados, si quieren que su poder no signifique destrucción sino sostenimiento para los pueblos y tutela de la tranquilidad en el orden y en el trabajo.
Nos les suplicamos por la Sangre de Cristo, cuya fuerza vencedora del mundo fue la mansedumbre en la vida y en la muerte. Y, suplicándoles, sabemos y sentimos que tenemos de Nuestro lado a todos los rectos de corazón; a todos aquellos que tienen hambre y sed de Justicia; a todos aquellos que sufren ya por los males de la vida, toda clase de dolor. Tenemos con Nos a los corazones de las madres, que bate al unísono del nuestro; a los padres, que deberían abandonar a sus familias; a los humildes, que trabajan y no saben; a los inocentes, sobre los que pesa la tremenda amenaza; a los jóvenes, caballeros generosos de los más puros y nobles ideales. Y está con Nos el alma de esta vieja Europa, que fue obra de la fe y del genio cristiano. Con Nos la Humanidad entera, que espera justicia, pan, libertad, y no el hierro que mata y destruye. Con Nos aquel Cristo, que del amor fraterno ha hecho Su mandamiento fundamental, solemne; la substancia de Su religión, la promesa de la salvación para los individuos y para las Naciones.
Recordando, en fin, que las industrias humanas no valen nada sin el auxilio divino, invitamos a todos a dirigir la mirada a lo Alto y a pedir con fervientes plegarias al Señor que su gracia descienda abundantemente sobre este mundo trastornado, aplaque las iras, reconcilie los ánimos y haga resplandecer el alba de un más sereno mañana. En esta expectativa y con esta esperanza, impartimos a todos de corazón Nuestra paternal Bendición
Suena nuevamente una hora grave para la gran familia humana; hora de tremendas deliberaciones, de las cuales no puede desentenderse Nuestro corazón, no debe desintersarse Nuestra autoridad espiritual, que viene de Dios, para conducir los ánimos por las vías de la justicia y de la paz.
Y henos aquí con todos vosotros, los que en estos momentos lleváis el peso de tanta responsabilidad, para que a través de la Nuestra escuchéis la voz de aquel Cristo de quien tuvo el mundo alta escuela de vida y en el cual millones y millones de almas depositan su confianza en una situación en la cual sólo su palabra puede prevalecer sobre todos los rumores de la tierra.
Henos aquí con vosotros, los combatientes de los pueblos, los hombres de la política y de las armas, los escritores, los oradores de la radio y de las tribunas, y todos cuantos tenéis autoridad sobre el pensamiento y la acción de los hermanos, y responsabilidad de su suerte.
Nos, armados no de otra cosa que de la palabra de Verdad, por sobre las públicas competiciones y pasiones, os hablamos en el nombre de Dios, de quien toda paternidad en el cielo y en la tierra toma el nombre (Eph., III, 15); de Jesucristo, nuestro Señor, que ha querido que todos los hombres sean hermanos; del Espíritu Santo, don de Dios altísimo, fuente inexhausta de amor en los corazones.
Hoy, cuando no obstante Nuestras repetidas exhortaciones y Nuestra especial preocupación, se hacen cada vez más persistentes los temores de un sangriento conflicto internacional; hoy, cuando la tensión de los espíritus parece que ha llegado al punto de hacer juzgar inminente el desecadenamiento del tremendo torbellino de la guerra, lanzamos con ánimo paternal un nuevo y más caluroso llamado a los Gobernantes y a los pueblos: a aquéllos, para que, depuestas las acusaciones, las amenazas las causas de la desconfianza recíproca, intenten resolver las actuales divergencias con el único medio adecuado para ello, o sea con comunes y leales acuerdos; a éstos, para que, en la calma y en la serenidad, sin agitaciones descompuestas, alienten los intentos pacíficos de quien los gobierna.
Es con la fuerza de la razón y no con la de las armas, como la Justicia se abre camino. Y los imperios que no se fundan en la Justicia no son bendecidos por Dios. La política emancipada de la moral traiciona a aquellos mismos que así la quieren.
El peligro es inminente, pero aún hay tiempo.
Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra. Vuelvan los hombres a entenderse. Retomen las negociaciones. Al tratar con buena voluntad y con respeto de los recíprocos derechos se percatarán que a las negociaciones sinceras y diligentes nunca se ha resistido un honorable éxito.
Y se sentirán grandes -con verdadera grandeza- si, imponiendo silencio a las voces de la pasión, sea colectiva que privada, y dejando su imperio a la razón, habrán ahorrado la sangre de los hermanos y la ruina de la patria.
Haga el Omnipotente que la voz de este Padre de la familia cristiana, de este siervo de los siervos, que, aunque indigno, es realmente portador de la persona, la palabra, la autoridad de Jesucristo, halle en las mentes y en los corazones pronta y voluntariosa acogida.
Escúchennos los fuertes, para no volverse débiles en la injusticia. Escúchennos los potentados, si quieren que su poder no signifique destrucción sino sostenimiento para los pueblos y tutela de la tranquilidad en el orden y en el trabajo.
Nos les suplicamos por la Sangre de Cristo, cuya fuerza vencedora del mundo fue la mansedumbre en la vida y en la muerte. Y, suplicándoles, sabemos y sentimos que tenemos de Nuestro lado a todos los rectos de corazón; a todos aquellos que tienen hambre y sed de Justicia; a todos aquellos que sufren ya por los males de la vida, toda clase de dolor. Tenemos con Nos a los corazones de las madres, que bate al unísono del nuestro; a los padres, que deberían abandonar a sus familias; a los humildes, que trabajan y no saben; a los inocentes, sobre los que pesa la tremenda amenaza; a los jóvenes, caballeros generosos de los más puros y nobles ideales. Y está con Nos el alma de esta vieja Europa, que fue obra de la fe y del genio cristiano. Con Nos la Humanidad entera, que espera justicia, pan, libertad, y no el hierro que mata y destruye. Con Nos aquel Cristo, que del amor fraterno ha hecho Su mandamiento fundamental, solemne; la substancia de Su religión, la promesa de la salvación para los individuos y para las Naciones.
Recordando, en fin, que las industrias humanas no valen nada sin el auxilio divino, invitamos a todos a dirigir la mirada a lo Alto y a pedir con fervientes plegarias al Señor que su gracia descienda abundantemente sobre este mundo trastornado, aplaque las iras, reconcilie los ánimos y haga resplandecer el alba de un más sereno mañana. En esta expectativa y con esta esperanza, impartimos a todos de corazón Nuestra paternal Bendición
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Benedictio Dei Omnipotentis Patris et Filii et Spiritus Sancti descendat super vos et maneat semper.
Benedictio Dei Omnipotentis Patris et Filii et Spiritus Sancti descendat super vos et maneat semper.
Este radiomensaje de Pío XII es un testimonio
irrebatible de su vocación de paz (vocación curiosamente impresa en su
apellido: Pacelli, pax coeli, la paz que viene de lo Alto), pero al mismo
tiempo la reafirmación del principio cristiano de que la paz es obra de la
justicia. Éste era precisamente el lema que aparecía en el blasón del Papa:
Opus Iustitiae Pax. Una paz sin justicia es una paz precaria y destinada a
perecer tarde o temprano. Por eso, el Pontífice quiere que la paz no sólo
signifique la ausencia de hostilidades, sino que las partes en disputa se
sienten a negociar con ánimo sincero y con arreglo al derecho. No se podía
esperar demasiado, sin embargo, que los dirigentes del mundo se plegasen al
urgente llamado apostólico, pero sí es verdad que Hitler, que tenía proyectado
invadir Polonia el 24 o 25 de agosto, difirió la orden de marcha de sus tropas
unos días. En este período de respiro se reanudaron los intercambios diplomáticos
en un último esfuerzo por cambiar (...)
LA FAMILIA
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| S.S:P{IO X Y LA FAMILIA |
Vivo interés por la familia
EDUCACIÓN
Familia. aborto
Educación del adolescente- iniciación sexual
PRESIDIÓ LOS ACTOS DEL XXXII CONGRESO EUCARÍSTICO INTERNACIONAL DE 1934
LA CRUZ MÁS GRANDE DEL MUNDO, CON SUS BRAZOS ABIERTOS
ESTA ES LA CUSTODIA QUE CONDUJO EL NUNCIO APOSTÓLICO DESDE LA RECOLETA HASTA LOS JARDINES DE PALERMO.- SE EXHIBE EN LA CATEDRAL METROPOLITANA.
SILLÓN EPISCOPAL- Utilizado por el Cardenal Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli (Papa 1939 - 1958) quien presidió el XXXII Congreso Eucarístico Internacional realizado en Buenos Aires el 10 de octubre de 1934.. Actualmente en posesión del Museo de Arte Religioso del Arzobispado de Jujuy.
CONCLUSIÓN
SU SANTIDAD PÍO XII (EUGENIO PACELLI) ES EL ÚLTIMO PAPA VERDADERO, DE LA VERDADERA IGLESIA FUNDADA POR NUESTRO SEÑOR EN LA ÚLTIMA CENA.CON ÉL SE CIERRA LA CADENA DE LOS SUCESORES DE SAN PEDRO DURANTE 1958 AÑOS.
LOS "PAPAS" DEL CONCILIO VATICANO II
JUAN XXIII
PABLO VI
JUAN PABLO I
JUAN PABLO II
BENEDICTO XVI
FRANCISCO
ESTOS SON LOS PROFANADORES DE LA VERDADERA IGLESIA, FUNDADORES DE UNA NUEVA SECTA AJENA AL CATOLICISMO.USURPADORES DEL SANTO LUGAR DEL VATICANO; HEREJES Y BLASFEMADORES
AVIVEN EL SESO Y DESPIERTEN
































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